Artículo publicado en el LEVANTE – EMV el día 20 de agosto de 2026
NOTA: Noticia emitida por RTVE el 5 de agosto de 2026 donde indican que durante este año se han producido 34 asesinatos de mujeres, a fecha 20 de agosto ya eran 36.
Dolor y rabia, rabia y dolor, dolor y rabia, rabia y dolor. Por Laura Cruz y las 36 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año (la mayor cifra desde 2019) y por las 1.377 desde el 1 de enero de 2003, según datos de la Delegación del Gobierno Contra la Violencia de Género del Ministerio de Igualdad.
Como Laura, muchas de ellas se habían divorciado o intentado separar. De hecho, 23 de las 36 mujeres fueron asesinadas por las exparejas o parejas en proceso de ruptura. El asesino de Laura, según información del 7 de agosto de la Voz de Galicia, no había aceptado el divorcio, estaba obsesionado con ella y su único objetivo era matarla, más aún desde que supo que tenía otra relación sentimental. Para mi o para nadie, como dice la machista expresión popular.
Como Laura, 12 de las 36 mujeres habían denunciado. Pero, la justicia no las cree y desoye sus peticiones. Y eso que Laura Cruz era guardia civil y contaba con personas que podían testificar las agresiones físicas, psíquicas y económicas que sufría. Como cuenta Isabel Valdés en el País, el día 5 de agosto de 2025, Laura dijo a los agentes que le tomaron declaración: “Debo aclarar por qué tengo tanto miedo a Damaso, no le importa a quién llevarse por medio”. Meses después volvió a advertir que estaba en peligro, pidió que le reactivaran la pulsera antimaltratadores que había llevado, que sabía que no iba a parar hasta destruirla. La Justicia le denegó este dispositivo, porque no vio elementos “de riesgo objetivos”. El 5 de agosto de 2026, Laura fue asesinada por Damaso.
Como Laura, seguro que muchas de las mujeres asesinadas no podían vivir tranquilas. Andalucía es la Comunidad autónoma con más asesinatos machistas en 2026. Y, sin embargo, ahora las Unidades de Valoración Integral de la Violencia de Género adscritas a la Consejería de Justicia dependen de Vox. Que lleva años negando la existencia de la violencia de género. Se trata de un servicio especializado esencial para las mujeres que sufren violencia y que Vox pedía depurar por su supuesto sesgo ideológico. De hecho, en 2019, reclamó al Parlamento la lista de personas funcionarias que emitían informes psicosociales sobre mujeres maltratadas. El reciente pacto de gobierno con Moreno contempla revisar y derogar las leyes y entidades públicas con sesgo de género. Como dice la agente de igualdad Ana Julián: “han puesto a la zorra a cuidar a las gallinas”.
Otras muchas mujeres nunca han denunciado la violencia machista que sufren. Como cuenta Cristina Fallarás, cuando se dio cuenta que su pareja podía matarla y acudió a la comisaria a poner una denuncia, le dijeron: “No denuncie, porque se arriesga a que la mate”. Han pasado unos años, pero no parece que esta cuestión ha cambiado mucho. Como no puede ser de otra manera, dada la falta de protección y garantías institucionales, las mujeres tienen miedo. Siguiendo la Macroencuesta (2024), entre los principales motivos por los que las mujeres no denuncian destacan: el miedo al agresor, la minimización de la violencia, la vergüenza, la falta de pruebas, la dependencia emocional o económica y el temor a no ser creídas.
Como a otras mujeres asesinadas, al asesino de Laura no le importaba dejar a su hijo e hijas huérfano/as. Debe ser terriblemente doloroso perder a tu madre y que su asesino sea tu padre, duro, durísimo. Este año, 26 menores de 18 años se han quedado huérfanos/as a causa de la violencia de género, 536 desde el 1 de enero de 2013 (las/os mayores de edad no se incluyen en las estadísticas).
El asesinato de Laura y de todas las demás mujeres nos impacta, horroriza e interpela. No podemos callar y seguir viviendo como si no pasara nada. Indudablemente y, nunca mejor dicho, nos va la vida en ello.
Y la vida de las mujeres debe ser un objetivo primordial en las políticas públicas. Pero, evidentemente, quien tiene el poder político decide y establece prioridades. Así, y respecto a los recursos económicos, siguiendo el análisis feminista realizado por las compañeras valencianas de la Plataforma Impacto de Género, el crédito inicial del programa de lucha contra la violencia del actual gobierno valenciano del 2024 era de 36.656.610€. En el transcurso del ejercicio se produjeron modificaciones de crédito que lo redujeron en 5.370.636€ y quedaron como remanentes 4.258.058€, lo que suma 9,5 millones de euros (9.628.694.83€). Es decir, el 26,27% del presupuesto inicial del programa se esfumó, no se materializó en inversiones para hacer frente a la violencia machista. Totalmente lamentable, teniendo en cuenta las necesidades de muchas mujeres que no pueden escapar de las violencias por falta de recursos económicos y la histórica y permanente precariedad de las profesionales que trabajan con ellas.
Además de la indudable importancia de los recursos económicos, como dice Agustín Zaragozá: “frente a la vacuidad del espectáculo, el columnismo no entretiene: transforma”. Y, ese es el objetivo de esta pequeña aportación, contribuir a transformar una realidad histórica desigual entre los hombres y las mujeres y su más brutal expresión, la violencia machista. Porque las mujeres tienen derecho a vidas libres de violencia y la administración la obligación de protegerlas. Porque la vida de las mujeres vale. Porque la vida de las mujeres es importante. Porque la mitad de la sociedad no puede estar en peligro por el hecho de ser mujeres. Es una cuestión de derechos humanos y de justicia social.
Siguiendo a Pedro Blanco en la Cadena SER, el machismo mata incluso cuando se supone que lo tiene más difícil. Incluso cuando la mujer es guardia civil y vive y trabaja en una casa cuartel con personas armadas que la pueden proteger. Incluso cuando la mujer tiene formación para defenderse de situaciones violentas.
El machismo mata. Basta ya.
